Todo obstáculo puede ser un trampolín.
Imagínate esto: enfrentas una situación que parece insuperable. Tal vez te dijeron que no eras lo suficientemente capaz, que «ese puesto no es para ti» o que «no tienes el perfil adecuado».
¿Te suena familiar?
Ahora piensa en lo que hubiera pasado si mujeres como Marie Curie, Malala Yousafzai o las trabajadoras de la fábrica de Nueva York hubieran aceptado el «no» como respuesta final. El mundo sería un lugar muy distinto, ¿verdad?
A lo largo de la historia, las mujeres hemos enfrentado desafíos enormes. Desde la disputa por nuestros derechos hasta romper techos de cristal en el liderazgo. Sin embargo, lo que nos distingue no es solo la adversidad, sino nuestra capacidad inquebrantable de convertir esos desafíos en oportunidades.
Todo obstáculo puede ser un trampolín para un aprendizaje transformador.
Recuerdo que, en una oportunidad, un colega me dijo que yo no era considerada para un puesto de Gerente de Cuenta por ser mujer, ya que no iba a estar dispuesta a tomar tragos con los clientes. Siempre he cuestionado esto, ¿por qué se necesitan de tragos para hacer negocios? ¿Serán acuerdos transparentes en medio del alcohol?
La película de Whoopi Goldberg, Cómo triunfar en Wall Street (The Associate), es un claro ejemplo de esto. Ella tuvo que disfrazarse de hombre para mostrarle a los hombres empresarios lo buena que era haciendo negocios e inversiones.
La resiliencia: tu mejor herramienta de liderazgo
La resiliencia no es solo «aguantar» o «soportar» escondida detrás de la puerta. Es adaptarse a los cambios para subir de nivel, aprender y evolucionar a partir de cada adversidad. Es la habilidad que transforma cada «no» en una nueva posibilidad.
Piensa en el caso de J.K. Rowling, quien recibió decenas de rechazos antes de publicar Harry Potter, una saga que transformó la literatura y cine juvenil.
«Quizás primero debes conocer la oscuridad para que puedas apreciar la luz». Madeleine L’Engle, Escritora

La resiliencia está en la forma en que interpretamos el fracaso. No se trata de evitar caídas, sino de aprender a levantarnos con más fuerza y mentalidad de crecimiento.
Entonces, la pregunta es: ¿Cómo podemos aplicar esta fortaleza en nuestra vida diaria y en nuestro liderazgo?
5 desafíos que enfrentamos las mujeres y cómo superarlos
1. Brecha de género en el liderazgo
Las mujeres representan 36% en posiciones de alta dirección a nivel global y lamentablemente va en retroceso, según los indicadores que muestra el Global Gender Gap Report 2024 del Foro Económico Mundial.
Muchas veces, sentimos que debemos demostrar más que nuestros colegas masculinos para ser reconocidas, ¿te parece justo?
👉 Acciones para superarlo:
- Empodérate con conocimientos y mentores.
- Crea redes de apoyo con otras mujeres.
- No esperes la invitación, lleva tu silla y siéntate en la mesa.
- Habla de tus logros sin miedo ni vergüenza. Las mujeres tienden a minimizar sus éxitos y también merecemos reconocimiento.
- A nivel de las organizaciones, fomentar prácticas de contratación justas y un planteamiento inclusivo para la mejora del desarrollo profesional con planes de formación y mentoría.
La resiliencia está en la forma en que interpretamos el fracaso. No se trata de evitar caídas, sino de aprender a levantarnos con más fuerza y mentalidad de crecimiento.
2. Conciliación entre vida personal y profesional
De acuerdo con la Organización Internacional para el Trabajo (OIT), en América Latina, las mujeres dedican entre 6,3 y 29,5 horas semanales más que los hombres a realizar trabajos de cuidado no remunerados. Lo que genera un desafío para el desarrollo profesional y liderazgo de la mujer.
Esto genera que las mujeres experimentemos el «doble turno»: tener un empleo y, al llegar a casa, asumir la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidado, especialmente cuando somos mamás se intensifica.
Es momento de redistribuir la carga y apropiarnos de la armonía que merecemos ¿Qué opinas?
👉 Acciones para superarlo:
- Establece límites claros y prioriza tu autocuidado.
- Si tu empresa no ofrece flexibilidad, busca otras opciones alineadas con tus valores y necesidades.
- Comparte responsabilidades. Delegar no es un lujo, es una necesidad. Si vives en pareja es claro que hay que repartir las tareas, incluyendo a los hijos, si los tienen.
- Deja de lado la culpa. Ser una mujer exitosa no significa descuidar tu familia, significa enseñarles a priorizarse, soñar en grande y lograr sus metas.
3. Dudas e inseguridad en tu potencial (Síndrome de la impostora)
Estudios del International Journal of Behavioral Science demuestran que más del 70% de las personas en algún momento sienten que ‘no son lo suficientemente buenas’. Y déjame decirte algo: incluso los hombres lo experimentan, solo que en las mujeres se acentúa por los estereotipos y la autoexigencia.
👉 Acciones para superarlo:
- Cambia tu narrativa interna: tus logros no son casualidad ni cuestión de suerte.
- Haz una lista de tus éxitos y léela cuando te invada la duda.
- Rodéate de personas que refuercen tu autoconfianza.
- Deja de seguir creyendo que no eres suficiente y no estás completa.
- Postula a ese puesto, aunque no cumplas el 100% de los requisitos. Te sorprenderás de lo que eres capaz.
4. Discriminación y estereotipos
Desde niñas nos han dicho «no levantes la voz», «eso no es para mujeres», «sé una niña buena». Esos mensajes limitan nuestro potencial cuando queremos mostrar nuestro valor, ideas y opiniones, quedándonos calladas y detrás de escena.
👉 Acciones para superarlo:
- Desafía los prejuicios con resultados.
- Alza la voz y promueve la inclusión desde tu entorno.
- Enseña con el ejemplo. Las futuras generaciones necesitan tener modelos femeninos fuertes, resilientes, auténticas y humanas. Sé que eres una de ellas.
5. Falta de una red de apoyo
Las mujeres con mentoras y redes de apoyo tienen más de probabilidades de alcanzar sus objetivos y desarrollarse en lo personal y profesional con mayor autoconfianza, porque ha fortalecido el autoconocimiento y las habilidades interpersonales.
👉 Acciones para superarlo:
- Si no tienes una red, búscala o créala.
- Acompañada el camino es más liviano.
- Encuentra espacios donde otras mujeres compartan tus valores, aspiraciones e intereses de manera genuina.
Sin acción, no hay evolución: fortalece tu resiliencia
- Aprende de cada obstáculo. Cada desafío es una lección valiosa para tu crecimiento.
- Búscate una tribu. La sororidad real potencia tu resiliencia.
- Cultiva una mentalidad de crecimiento. Cree en tu evolución constante.
- Cuida tu bienestar. Un liderazgo fuerte nace de una mujer en armonía y plena.
- Mantén tu visión. Identifica qué te motiva y persíguelo con determinación hasta lograrlo, aunque tengas que tomar pausas en el camino, que son momentos para repararte y recargar energía.
Tú decides si lo ves como un freno o como un trampolín. La resiliencia es la clave para liderar cambios significativos en tu vida y en el mundo.
¿Y sabes qué? Es una habilidad que se puede aprender. Recuerda, cada obstáculo es una oportunidad disfrazada.
Ahora dime lideresa, ¿Estás lista para tomar acción y convertir el tuyo en una posibilidad? ¿Cuál ha sido el mayor desafío que has convertido en una oportunidad? ¡Cuéntame en los comentarios y crezcamos juntas!
El poder de convertir desafíos en oportunidades está dentro de ti, porque el liderazgo empieza por liderarte a ti misma. Elige dar el siguiente paso con determinación y autoconfianza.
Estoy aquí para acompañarte como tu mentora y copiloto en tu camino de crecimiento personal y profesional.
Lidérate y transfórmate con protagonismo.
Un abrazo y éxitos🤗
Janeth Rodríguez Lizardi
Mentora de Mujeres | Coach Liderazgo | Desarrollo Personal-Profesional
www.janethrodriguezcoach.com


