¿Cuántas veces te ha pasado que te encierras en el baño para que no vean llorar?
Seguramente lo has hecho algunas veces o tal vez muchas ¿cierto lideresa? En diferentes contextos como en la casa para que tus hijos ni pareja se percaten, luego cuando sales del baño y te preguntan ¿estabas llorando? No, nada de eso, solo que me cayo jabón en los ojos.
¿Tal vez te ha ocurrido en la oficina? Después de que tu jefe/a te ordenara quedarte horas extras un viernes en la noche cuando tenías un compromiso muy importante con tu familia o cuando apareció uno de esos cliente que se creen los dioses del olimpo y te pegara tres gritos porque el representante de ventas no le envió la propuesta a tiempo o el producto que recibió no era lo requerido, y tú quedas con cara de… ¿qué c… tengo yo que ver con eso?
En fin, a mi me ha pasado casos similares y otros que ni mejor te cuento, porque nos encerramos las dos en el baño a llorar juntas para descargar la rabia o la tristeza.
Son momentos que nos consideramos las superheroínas de ficción que todo lo pueden y ni de broma se nos ocurrirá mostrar que estamos sobrepasadas, mientras el estrés junto con la presión están haciendo mella en nuestro interior.
¿Hasta cuando vamos a callar lo que sentimos?
Esta pregunta va para las dos, para ti y para mi ¿no crees que ya es momento de mostrar y expresar lo que realmente estamos sintiendo?
Recuerdo que de niña me decían o escuchaba en conversaciones de mujeres algunas expresiones como:
- Si sigues llorando no vas a ir a jugar.
- Las niñas se ponen feas cuando lloran.
- No llores que se te va a dañar el maquillaje.
- Ni se te ocurra reclamar la razón por qué a ti no te aumentaron el sueldo, no te vayan a despedir.
- Chica, no le vayas a preguntar nada cuando llegue, puedes perder tu matrimonio.
Así muchas otras declaraciones que nos han dicho o hemos escuchado a lo largo de nuestra vida que hoy podemos detenernos y cuestionarlas, si nuestra autoconfianza es fuerte, basta con tomar la decisión de generar un cambio desde el interior de nuestro ser y dar el paso.
Estas son formas como se nos han vetado el sentir, llevándonos a reprimir nuestras emociones, quedando atrapadas como en una especie de pozo de agua estancada que se va poniendo verde con mal olor hasta llegar a secarse ¿Te imaginas algo así ocurriendo dentro de ti? ¡Horrible!
“Esta capacidad de vivenciar las distintas emociones es fundamental para la regulación de las mismas y nuestro cuerpo. Por ello, reprimir las emociones, generalmente negativas, es frenar al propio cuerpo, pudiendo llegar a generar alteraciones físicas” (Vélez, 2022).
¿Qué nos genera reprimir las emociones negativas?
- Dolores de cabeza, migraña.
- Molestias estomacales.
- Bajar las defensas del sistema inmune.
- Incrementan los riesgos de diabetes y ataques del corazón.
- Incluso puede detonar un cáncer.
- Estrés crónico, ansiedad, depresión. Enfermedades de salud mental.
- Baja autoestima.
- Sentimientos de muy baja energía como el resentimiento y culpar a otros por nuestros resultados.
- Conflictos y pérdida de relaciones.
- Comunicación violenta.
“En numerosos estudios sobre cáncer se identifica como factor de riesgo la incapacidad para expresar las emociones, en especial la ira, pues aumenta el estrés fisiológico del organismo, sobre todo si se combina con sentimientos de desesperanza y falta de apoyo social” (Maté, 2021).
El psicólogo y escritor Sergi Rufi dice que “Sentir es lo más valiente que hay. Requiere agallas”.
Lideresa ¿Quieres fomentar estos efectos negativos en tu vida? Estoy muy convencida que no.
Da los primeros pasos para educarte emocionalmente
en el Taller “Liderazgo Emocional desde lo Femenino”
Por otro lado, la pandemia ha dejado altos índices de depresión en América Latina según reporta la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indicando que “el informe The COVID-19 HEalth caRe wOrkErs Study (HEROES) muestra que entre 14,7% y 22% del personal de salud entrevistado en 2020 presentó síntomas que permitían sospechar un episodio depresivo, mientras que entre un 5 y 15% del personal dijo que pensó en suicidarse”.
Imagínate agregarle a estos números la incidencia de emociones reprimidas por diferentes situaciones que experimentamos en la vida en el día a día gran parte del resto de la población. Es un tema de atención y un llamado a darle valor a nuestro ser interior con autonomía y reconocimiento de las emociones propias y de los demás.
¿Qué hacer para ganar bienestar emocional?
En otras oportunidades te he comentado que no existen fórmulas mágicas, tenemos la capacidad de crear nuestras propias recetas, solo si tomamos un camino de exploración para descubrir lo que nos funciona según nuestras creencias, rutinas diarias, hábitos, tiempo, entre otros.
Luego de explorar, descubrir, filtrar e integrar en mi vida, además que diversas investigaciones han demostrado su relevancia, te comparto algunas acciones que puedes probar:
- Suéltalo. Expresa lo que sientes con asertividad, muestra tu molestia sin gritos ni violencia. Está bien llorar y no se acaba el mundo por ello. Una feminista radical te dirá ¡ni se te ocurra llorar! La realidad es que somos humanas. La caminata SSPAR te puede ayudar a relajarte antes de soltar lo que quieres comunicar generando un resultado más amable contigo y tu entorno.
- Edúcate emocionalmente para que conozcas sobre las competencias emocionales, reconozcas como se manifiestan en tu cuerpo, aprender técnicas que te ayuden a regular y gestionarlas, integrando la(s) que mejor te funcione. En el Taller de Liderazgo Emocional desde los Femenino aprendes este camino de manera sostenible en el tiempo si te comprometes contigo.
- Escribe, escribe, escribe, sobre cómo te sientes, en lo máximo posible hazlo todos los días para desahogar las molestias del día, por supuesto también las alegrías, logros y por lo que agradeces. Lo puedes hacer a la mejor hora que funcione para ti, bien en la mañana o noche, o ambas. Yo lo hago en la noche antes de dormir, es liberador.
- Actividad física y espiritual. Caminar, correr, nadar, yoga, meditación, respiración consciente, orar, contemplación; son parte del camino del liderazgo emocional para lograr abrir espacio para fortalecernos desde el ser, cuerpo, mente y espíritu.
- Busca ayuda. Es un desafío hacerlo, a veces ni siquiera sabemos en quien apoyarnos. Puede ser un/a especialista en Psicología, un/a coach, incluso una persona de tu confianza que te pueda escuchar con empatía y tal vez darte alguna orientación que puedas solicitarle.
Abraza tu vulnerabilidad con valentía al compartir tus sentimientos y emociones con las personas de tu entorno, recobrando tu paz interior.
Nadie vino al mundo para leer la mente de los demás y mucho menos para entender su corazón haciendo suposiciones, solo tu sabes lo que está ocurriendo en tu interior, así que lidérate y exprésate con autogestión.
TOMA ACCIÓN
- ¿Cuál de estos crees puedes experimentar y ver cómo te funcionan?
- ¿Cuáles son las emociones que tienes reprimidas?
Solo te pido que no me creas nada, ponlo en práctica y cuéntame qué te funcionó y qué no, para saber cómo te va con en este viaje emocional.
Sé protagonista, lidera tu vida.
Estoy aquí para acompañarte.
Un gran abrazo lideresa.
Janeth Rodriguez
REFERENCIAS:
- Maté, G. (05 de noviembre 2021). El estrés emocional está detrás de muchas enfermedades. Cuerpo y Mente. https://www.cuerpomente.com/salud-natural/estres-emocional-tras-enfermedades_9054
- Vélez, M. (24 de marzo 2022). Reprimir las emociones te puede enfermar. La Mente es Maravillosa. https://lamenteesmaravillosa.com/reprimir-las-emociones-te-puede-enfermar/
- Organización Panamericana de la Salud. (13 de enero 2022). Estudio advierte sobre elevados niveles de depresión y pensamientos suicidas en personal de salud de América Latina durante la pandemia. https://www.paho.org/es/noticias/13-1-2022-estudio-advierte-sobre-elevados-niveles-depresion-pensamientos-suicidas-personal
VISITA LA TIENDA DE MUJERPRO


