¿Te has dado cuenta cuántas veces pides disculpas al día por cualquier situación?
Este artículo está dedicado a todas las mujeres que se disculpan hasta porque se les quemó el arroz, se le cae la hoja delante de su jefatura, olvidando que equivocarse es de humanos y a cualquiera le puede ocurrir en algún momento de la vida, esperando poder influirles a dosificarlo para cuando sea realmente necesario.
Con frecuencia escucho en mis sesiones de mentoría, talleres y conversaciones cotidianas entre mujeres un exceso de disculparse por todo. ¿Lo has notado en tu cotidianidad? Expresiones como:
- ¡Disculpa amor la comida me quedó pasada de sal! Tu pareja te mira con cara de asombro y te dice, “mi vida a mi me parece bien” y tu sigues diciéndole que te quedó subida de sal y te vuelves a disculpar, como si fuese el pecado mortal.
- ¡Discúlpenme por llegar tarde, que verguenza!, me encontré un accidente en el camino que generó el cierre parcial de la vía. Alguien responde: ¡ah sí Janeth, no te preocupes, ya nos avisaron otras personas que están ahí atascada. Y tú muerta de susto.
- Si alguien de tu familia cree que la casa está sucia y desordenada para su gusto, simplemente invitales a ayudar y hacerse cargo, también habitan el mismo lugar. No tienes que pedir ni disculpas ni perdón por ello, mucho menos sentir vergüenza, simplemente tu tienes 24 horas como cualquier mortal.
- Disculpa, ¿me permite pasar? Cuando alguien está atravesado en la acera o obstaculizando el paso en algún lugar.
- Perdón ¿puedes ayudarme con este reporte?
- Lo siento por interrumpirte ¿podrías enviarme el informe?
- Disculpen, en mi opinión….
- Pido perdón porque me tengo que retirar de la llamada.
- Perdónenme por enfermarme.
- Disculparte en tu casa por tomar un descanso en un horario cualquiera ¿no puedes tomar una pausa?
Date cuenta cuántas veces al día repites las palabras disculpa, perdón, que torpe soy, que pena, fue sin intención, que vergüenza, lo siento. Lo peor de todo, por situaciones tan insignificantes que no lo ameritan, como el agua no está fría, olvidé hacer las compras, se acabó la leche, me demoré con la comida, no he lavado.
«A los hombres se les enseña a disculparse por sus debilidades, a las mujeres por sus fortalezas».
Lois Wyse
Sin embargo, tu sentido de culpabilidad es mucho más grande que ello, porque te arropa el miedo y la baja autoconfianza al creer que por ello serás reprendida, regañada, castigada, rechazada, criticada, incluso por ser buena en lo que haces. Tranquila, también he pasado por eso, solo que me llevó tiempo trabajarlo y mejorar.
Si sumamos, la religión, creencias, dogmas, constructos sociales que nos han programado, especialmente a las mujeres, para que sintamos culpa por muchas situaciones tan insignificantes en la vida, juzgadas como las grandes pecadoras.
Ahora estamos en pleno siglo XXI en una era moderna, donde necesitamos aplicar nuestro pensamiento crítico y poder de discernimiento con inteligencia emocional. ¡Quien nunca se haya equivocado que se atreva a lanzar la primera piedra!
¿Cuántas disculpas le escuchas pedir a un hombre diariamente? Te puedo asegurar que muy poco.
Hoy en día es importante enseñar a niñas y niños a desarrollar esas habilidades tan necesarias para abonar apropiadamente el jardín relacional en el que se desenvuelven.
¿Qué tal si cambiamos esas expresiones reforzando la gratitud?
- ¿Me permite pasar? Gracias.
- ¿Puedes ayudarme con este reporte? Te lo voy a agradecer, estoy a full con este otro proyecto y no me va a dar tiempo.
- María, por favor ¿podrías enviarme el informe? Sí, claro Janeth, en 5 minutos. ¡Mil gracias por apoyarme!
- En tu turno o al momento, decir: en mi opinión pienso que podemos hacer los siguientes ajustes en el proceso.
- Mi amor, hoy te dejo a cargo de la cena, voy a salir más temprano para ir al Círculo Mujer Virtuosa.
«Solo hay un exceso permisible en nuestro mundo, y no es otro que el de mostrar auténtica gratitud».
Jean de la Bruyère
Con todo esto no te quiero decir que elimines esas palabras de tu vocabulario, por el contrario, que sea para lo que realmente lo amerita, teniendo en cuenta que el hacerlo tan repetitivo es una señal de tu baja autoestima, débil autoconfianza y actitud perfeccionista que direccionan tu ser hacia un camino de dolor y de sentirte responsable por todo lo que pasa a tu alrededor.
¿Cuándo es necesario usar la palabra perdón o disculpa?
- Para sanar la relación con alguna persona que le hayas hecho daño, que por tu actitud algo le causó dolor o pérdida.
- Es ideal para resolver los conflictos con otras personas. Muchas relaciones terminan en divorcio por el simple hecho que nadie quiere dar su brazo a torcer para reconocer sus errores, que han perjudicado a ambos y toda la familia, entra la lucha de egos.
- Si vas caminando y tropiezas con una persona porque vas distraída. Es obvio que decir ‘disculpa’ será valioso, porque al fin y al cabo tu ibas viendo la bandada de aves pasando, mientras seguiste caminando por un lugar concurrido. Te sentirás mejor contigo y la otra persona.
- Un ¡lo siento!, cuando derramas algo sobre alguien, tendrá un gran significado al saber que te preocupa lo ocurrido.
- Cuando crees que las demás personas no son dignas de ser perdonas por errores cometidos, llenando tu vasija interior de tu propio veneno.

Cuando tus acciones afectan o dañan a otras personas, comunidad, equipo, siempre el disculparte va a tener entera cabida y será valorado, es una manifestación honesta de que te importan y quieres seguir manteniendo la relación en sana paz y armonía o simplemente sentirte bien contigo, aunque la relación llegue a su término.
Es de notar, que hay personas que creen que pedir perdón y disculpas es un acto humillante que afectaría su autoconcepto y autoimagen por verse en la obligación de reconocer que se han equivocado. Vas a conseguir este tipo de personas y sabes que no depende de ti cambiarlas, cambia tu y posiblemente tendrás que marcar distancia.
Quiero compartirte las 3A’s para que seas una mujer feliz en el camino de solo aprender a decir: perdón, disculpa, lo siento; cuando es realmente necesario, evitando caer en las 20-30 repeticiones diarias como si fuese un reto de abdominales:
- Autoconocimiento: forma parte esencial del autoliderazgo, dándote espacio a conocerte profundamente, sabiendo que tienes una caja de herramientas personal llena de recursos internos y externos, apropiate de ella con protagonismo.
- Autoconfianza: cuando has transitado la exploración y descubrimiento en el proceso de autoconocimiento, empiezas a filtrar lo que ya no cabe en tu vida, quedándote con lo que realmente te hace fuerte y empodera, trascendiendo al soltar esos disculpas innecesarios que te llenan de miedo e inseguridad.
- Amor propio: sabes lo que vales, cuidar de ti y proteger tu ser interior, tus pilares físico, mental, emocional y espiritual; reconociendo cuando te equivocas y aceptando que pedir perdón o disculparte es un acto de amor hacia ti misma. El valor del perdón es tema para un artículo completo.
¿Cómo vas con estas 3A’s y las disculpas querida lideresa?
SIN ACCIÓN NO HAY EVOLUCIÓN, así que te dejo para actuar:
- Observa las veces que dices perdón, disculpa, lo siento cada día y anotalo, indicando la razón. A la semana revisa tus anotaciones y empoderate para mejorar.
- Aprende a usar este valor del perdón y la disculpa cuando realmente sea necesario.
- POSTULA a la III Edición del Círculo Mujer Virtuosa para fortalecer tu autoconfianza, te conozcas profundamente y te ames como nadie lo hará mejor. ¡Despierta tu Grandeza Interior, tu virtuosidad!
Sé protagonista, lidera tu vida🦸🏽♀️
Estoy aquí para acompañarte en ese camino de empoderamiento.
YO CREO EN TI💎
Un abrazo lideresa🤗
Janeth Rodríguez
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